El escáner

La verdad, nos inventábamos unos rollos impresionantes para conseguir escanear en el escáner que tenía el instituto. Aquél año, cursando Sistemas de Telecomunicación e Informática en La Carolina, llegó un escáner como dotación del ciclo formativo. Y claro, la novedad y la posibilidad de escanear fotos disparó nuestro ansia de poder tener fotos en el ordenador.

Todas las fotos que tenía el programa había que escanearlas, obviamente. No creo que por el año 1997 hubiera mucha gente con cámara digital, y de calidad. Y conseguir que los profesores nos dejaran el escáner, que la verdad, no sé por qué era tan difícil, si nadie lo quería usar, al menos en horas de clase, era algo difícil. Creo recordar que también contamos con la colaboración de algún amigo que también tenía escáner, como Jesús Tallada. El caso es que escanear fue toda una odisea; cuando no nos dejaban usarlo, era que se lo había llevado algún profesor, o que quería hacer uso del mismo cualquier otro alumno del centro, incluso si no estudiaban lo que nosotros; supuestamente el escáner era para el uso de los alumnos del ciclo.

FotoE01

Foto escaneada

No recuerdo la marca del escáner; sí recuerdo que era de estos grandes, que podían escanear hasta el tamaño A4, o lo que es lo mismo, folios, y que era muy fácil de usar. Las fotos pasaban directamente por Photoshop y nos llevábamos cajas enteras de discos de 3 1/4 para poder guardar las fotos. Si no me falla la memoria, creo que conservo todas esas fotografías. Solían ser de 10×15, por lo que se escaneaban 4 de una tacada, y luego se recortaban. La resolución, supongo que serían los 300 ppp de rigor, para poder trabajar luego mejor con ellas, aunque el proceso era lento, pues la resolución era grande y las velocidades de aquellos ordenadores tampoco era la misma que las de ahora.

Mencionar las taaaardes y taaardes enteras escaneando fotos de la Semana Santa de Linares en casa de Jesús Tallada que, para colmo, tenía un escáner de mano, de esos que ibas bajando así con el brazo y te obligaba a tener un pulso digno de robar panderetas sino querías tener que repetir el escaneo porque te había salido la imagen distorsionada.

Nos costó lo nuestro, y ahora, conforme escribo, recuerdo las horas interminables de escaneo de fotos que emplearon tanto Mag como Luis. Impresionante.

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